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Desde la presidencia Ana A. Millás Mascarós
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| Estimados
amigos/as:
Dirijo esta carta a todos aquellos que de un modo u otro ofrecen su apoyo a la Taula Valenciana d'Autors Teatrals (TVAT) a la vez que pretendo que sirva como respuesta a una serie de preguntas y cuestiones que, miembros y no miembros de la Taula, me han planteado. Desde este mi segundo mandato como Presidenta a cargo de la Taula he de confesar que no por ello esperaba felicitaciones. Tengo asumido que mi reelección como presidenta de la Taula no es para lanzar las campanas al vuelo - cosa que jamás me ha pasado por la cabeza, ni por éste ni por cualquier otro nombramiento. Mis "campanas" siempre han repicado, sin necesidad de que nadie las haya animado, por aquello que de verdad merece la pena: "vivir". Pues, aunque la nuestra sea una asociación bastante limitada, el hecho de aceptar un cargo, remunerado o, como es el caso, sin percibir un óbolo, siempre implica, además de las responsabilidades inherentes al mismo, muchos quebraderos de cabeza y, cómo no, disgustos y más sinsabores que satisfacciones. Pero, si estoy aquí - a veces me he preguntado si por albergar algún ápice de masoquismo - también es porque creo que nuestra sociedad cumple una función. - por supuesto, hasta ahora apenas reconocida por casi nadie.- Y no creais que, en ocasiones, no me invade el desánimo, sobre todo porque cuesta un arduo esfuerzo tratar de construir ladrillo a ladrillo - texto a texto - un muro consistente y a prueba de críticas, máxime cuando por desgracia demolerlo de una sola patada - o palabra a destiempo - es bastante más sencillo y mucho más descansado. Sinceramente, creo que es mejor haber hecho todo lo posible por legar a la posteridad un teatro escrito, ya sea en valenciano o castellano, que jamás haberlo intentado dejando en el fondo de vetustos cajones - para ese entonces obsoletos disquetes informáticos u olvidados CDs - el fruto de la producción literaria de una dramaturgia que está viva, aunque muchos se empeñen en soterrarla bajo toneladas de ignominiosa y deplorable indiferencia. La "Taula" puede llegar a desaparecer como entidad pero, hasta que llegue ese momento, es nuestra responsabilidad, de todos los que la integramos, trabajar por los fines que desde su constitución se marcó como camino a seguir y que así reza en sus estatutos: - "Defensa y reconocimiento de la autoría teatral valenciana y de quien la ejerce. Promover manifestaciones artístico-culturales de índole teatral así como el estudio e investigación de las mismas y la difusión de cuanto se relaciona con el hecho escénico". - Principalmente de nosotros depende que de nuestro trabajo participen otros que se sientan atraídos por nuestra misma ilusión, "EL TEATRO". No se debe arrojar la toalla antes de haber librado el combate hasta sus últimas consecuencias. No nos corresponde a nosotros censurarnos por los objetivos que no hayamos alcanzado, de eso ya se encargan otros, sin ni siquiera molestarse en conocernos. Es más, pocas asociaciones creo que consigan avanzar aunque sea paso a paso, sin apenas disponer de medios económicos. Llevamos trece años
subsistiendo y poniendo sobre el tapete la denuncia del lamentable panorama
actual que durante décadas viene acusando el teatro de la Comunidad
Valenciana. Teatro que, herido en lo más íntimo, precisa
de nuestros esfuerzos y nuestras plumas u ordenadores, para seguir clamando
ante el árido e inhóspito desierto de las instituciones,
indiscutibles culpables de que la nuestra, como tantas otras propuestas
culturales, no lleguen jamás a buen puerto y alcancen la repercusión
que debieran tener. ¡Quizás "todos" debamos aplicarnos más en nuestros esfuerzos, o buscar vías alternativas de expresión! Es probable que, como bien dice el amigo PPBA, dentro de dieciocho años su nieto, y los de tantos otros, se pregunten qué era aquello denominado "Taula". Si encuentran algún ejemplar de los libros que a lo largo de doce años, y hasta el momento, la Taula ha venido publicando, obtendrán la respuesta, por lo menos la más obvia. Nuestra colección "Biblioteca Teatral", quedará como una de las actividades llevadas a cabo por este colectivo, aunque con muchas menos pretensiones que otra colección bastante más conocida y entrañable, la siempre recordada por la mayoría de amantes de la dramaturgia, estoy refiriéndome a la "Colección de Teatro editada por Escelicer", que con sus más de 700 números se encargó de difundir infinidad de textos. Esto es justamente, lo que nuestra modesta colección intenta hacer hoy en día, dando a conocer, a quien le pueda interesar, muestras escogidas de parte de la producción literaria de sus asociados. Si yo fui capaz de hallar antiguos textos de mi bisabuelo, cuando entonces ni siquiera existían tantos medios de difusión como existen en la actualidad, más sencillo debería ser en un futuro dar con ellos, bien a través de ediciones impresas o por medio de las vías de difusión que privan en cuanto a medios de comunicación por redes informáticas y que no cesan de asombrarnos. Sé que soy la presidenta de una entidad minúscula a la que nadie, o muy pocos, hace caso. También puede que formemos parte de los últimos y, tengo el triste convencimiento, de que lo seguiremos siendo a pesar de que, en multitud de ocasiones, nuestras armas pesadas, "las palabras", apunten directamente a quienes ostentan y manejan, sin esconderse y a su antojo, los hilos del Poder Cultural. Mas, si nos rendimos haciendo mutis por el foro, perderemos la posibilidad de continuar nuestro cometido, que tal vez sea parco pero, me niego a creer que sea en vano. No tenemos nada que perder y sí mucho que alcanzar. Las voces de un grupo de escritores o, lo que es lo mismo, las voces que conforman la Taula han de seguir elevándose y expresándose libremente por encima de programaciones que, sin contar con nosotros y a fuerza de obviarnos, pretenden silenciarnos. Tal vez en un futuro no demasiado lejano, nadie nos recuerde ni nos llore. Es factible que ello ocurra, eso le sucede a la mayoría de la humanidad. Soy consciente de tamaña verdad pero, hasta el momento en que el paso inexorable del tiempo se encargue de acallar mi voz hasta hacerla desaparecer en el infinito y para siempre, esta humilde y entusiasta escritora que hoy está al frente de la Taula Valenciana d'Autors Teatrals está dispuesta, y confía que respaldada por quienes la conforman, a seguir hacia delante, sabiendo de antemano que cualquier logro, por pequeño que éste sea, será un eslabón más en el "casi" imposible supuesto de que alguna vez se reconozca la autoría valenciana contemporánea y, en cualquier caso, un paso seguro y rotundo que afianza nuestro orgullo y determinación como dramaturgos valencianos y que simplemente expresa nuestro amor sincero hacia la Cultura y el TEATRO. Cuando se ama profundamente con el corazón no cabe lugar para las dudas. Sólo resta seguir adelante, seguir amando.
Publicado
en el Bolletí nº 31 |
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